Este artículo es la traducción práctica de lo que me encuentro en el día a día, como consultor de procesos, respecto de los conceptos básicos estratégicos y se explica por el hecho que muchas empresas, claramente de vocación industrial y de producto, que si bien en su momento empezaron con una idea brillante que los llevó a desarrollar un producto innovador en el mercado, han evolucionado de tal forma que han perdido esta ventaja competitiva y se han ido transformando con tal de sobrevivir y que lo podríamos asemejar al proceso de selección natural.
La parte más conceptual de lo que comento la podéis repasar en mi post del pasado mes de Julio http://feedbackground.com/blog/productividad-empreserial/procesos-internos-y-estrategia/ de la que se desprende que, uno de los motivos del tamaño reducido de las organizaciones del nuestro país es el hecho que, ante la disyuntiva de posicionamiento estratégico, la mayoría optan por: “…yo hago un poco de todo”. En forma de resumen, el siguiente gráfico:
Algunos de los síntomas que nos ayudan a detectar este proceso de transformación son:
- Mi cliente no quiere sólo el producto, sino que pide una solución integral a su problemática
- Donde antes había operarios, ahora hay ingenieros
- Procesos internos adaptados a resolver la problemática de desarrollo de producto y poco orientados a resolver las consultas de los clientes
- Debido a la poca orientación a cliente, para resolver sus quejas, opto por soluciones ad hoc (pe. contracto una persona empática y diplomada en RRPP para cuando el cliente se queja) y mientras, el proceso de reclamación sigue sin existir
- El personal de la empresa no acostumbra a tener “vocación de servicio” y ello provoca que una llamada de un cliente se convierta en un “problema”
- La dualidad “producto” versus “servicio” hace que no lleguemos a ser excelentes en ninguno de los dos, y por lo tanto, ello impide el crecimiento de la organización
Y en todo caso, una vez detectada esta problemática, cuáles deberían ser los pasos necesarios para llegar a un escenario correcto:
- Poner en marcha un proceso de reflexión estratégica (con todo el equipo directivo, ya que es importante el compromiso) con el objetivo de dejar clara la posición estratégica de la organización
- Estructurar y ejecutar, con mucha profesionalidad, la implantación de esta estrategia que puede implicar poner en marcha un plan de acciones que incluya:
- Redefinición del mapa de procesos hacia un enfoque más de cliente o más de producto (si es el caso)
- Análisis de los lugares clave y claro enfoque del personal asignado a la estrategia de la compañía. Por ejemplo, si escogemos “servicio”, necesitamos personal que tenga esta vocación de servicio y ello podría implicar cambios importantes en la estructura laboral de la empresa
- Importante el plan de comunicación interno y externo sobre la nueva posición competitiva de la empresa
- Y por último, mucho esfuerzo, mucha disciplina, más rigor y total coherencia en el mensaje y en la ejecución
En definitiva, en esta época de crisis y restricciones financieras (tal cual jungla), hay muchas organizaciones que se quejan por sistema, pero yo siempre les hago las mismas preguntas:
- ¿Tienes claro que lo has intentado todo y te has esforzado al máximo para asegurar que se han hecho las cosas bien? ¿Por qué en el mismo sector que tu hay empresas que están funcionando bien? ¿Qué han hecho bien ellos que tu no has hecho? Puedo dar la culpa al mercado o a los competidores, pero no sirve de nada. Sólo tiene sentido quejarse (y tampoco sirve de nada) si te has esforzado mucho en hacerlo bien y no lo has conseguido
- Y por último, continuando con el símil natural, aquellos animales más débiles y menos preparados son los que lo pasan peor. ¿Es diferente el mundo empresarial?























